“Mis obras hablarán por mi”

Esta es una de las frases que Artemisia le dedicó a la Historia y que representa muy bien cómo era el mundo en el que vivía. Un mundo de hombres en el que, aun siendo una talentosa artista, no conseguiría el reconocimiento que se merecía.

Ya desde muy joven, tuvo que contemplar como gran cantidad de sus trabajos eran atribuidos a su padre, Orazio Gentileschi. Y más tarde, cuando fuese violada por Tassi en 1612, el foco de la culpa muchas veces se centrará en ella. El tribunal papal le realizó un humillante examen ginecológico y le apretaron los dedos ya que al ser pintora esta sería para ella la mayor de las torturas. Así se buscaba el encontrar la verdad tras lo sucedido, torturando a la víctima.

Tras esto, la vida de Artemisia cambió y comenzó un periodo de crecimiento artístico. Su vida en todo momento estará ligada a Roma y a Nápoles, llegando al cénit de su reconocimiento artístico cuando en 1638 Carlos I de Inglaterra la llamó a su Corte.

Sin duda, nada expresa mejor la lucha de Artemisia que sus obras y es por eso que se ha decidido que los menús sean simplemente imágenes del legado que nos dejó.